Dámaso Pérez Prado es conocido por sus aportes al mambo, el cual tiene sus orígenes en la rumba y dio pauta al desarrollo de la salsa. Dámaso nació en Matanzas Cuba. Sobre la fecha se ha especulado mucho, pero sus más acérrimos seguidores han establecido el 11 de Diciembre como el día en el que el más grande exponente de mambo nació. En el mismo pueblo de Matanzas, Dámaso estudió piano y donde hizo sus primeras presentaciones a nivel profesional. La inquietud de Dámaso por continuar en la música, se traslada a La Habana donde disfruta de la época dorada del son cubano.

Dámaso Pérez Prado, comenzó en la década del cuarenta, mezclando la música cubana con elementos del jazz de las big bands, formando un híbrido bailable que terminó por gustar a los cubanos. En sus inicios Pérez Prado fue conocido como pianista y arreglista de la Orquesta Casino de la Playa. La popularidad de Pérez Prado se extendió rápidamente por México y parte de Latinoamérica. En la década del cincuenta, Dámaso alcanzó el reconocimiento en el mercado de Estados Unidos. Dámaso Pérez Prado fue considerado como uno de los músicos más populares de su tiempo, por sus continuas innovaciones en el jazz.

Pérez Prado, bautizado como el rey del mambo, ejecutó en 1947 el tema “Que rico el mambo”. Para esta interpretación utilizó una orquesta tipo Jazz band, pero con la variación en la sonoridad de las trompetas y los saxos. Las letras incoherentes, se convirtieron sin pensarlo, en uno de sus sellos característicos, pues le daba mayor interés a la parte instrumental. A mediados de siglo, el mambo fue cultivado por varios artistas, de hecho aparecieron agrupaciones que lo incluyeron en sus repertorios, abriéndole el campo a Dámaso.

El nuevo género que tomaba cada vez mayor popularidad, le permitía a los artistas demostrar su creatividad. Dámaso con su orquesta “Cascarita” le abrió paso a intérpretes como Benny Moré, quién sería la única voz de la orquesta de Pérez Prado. Ante la pregunta ¿Quién inventó el mambo?, el Bárbaro del ritmo, Benny Moré, contestó en la canción “Locas por el mambo”… “un chaparrito con cara de foca” refiriéndose a Dámaso Pérez Prado, quién era conocido en México justamente como “El cara de Foca”.

La orquesta “Cascarita” creada por Pérez Prado y quién fuera además la figura principal de la Orquesta Casino de la Playa, estaba compuesta en su totalidad por músicos cubanos. A la formación inicial de la orquesta Pérez Prado le agrega una quinta trompeta y un trombón de vara, esta nueva propuesta no fue del agrado de los promotores musicales, que iniciaron un boicot en contra de Dámaso, quién tuvo dificultades para conseguir un contrato. Pérez Prado viajó de México y a Cuba para cumplir con un contrato de un club nocturno.

El éxito alcanzado con sus presentaciones en Cuba, le significó a Dámaso la filmación de una película llamada “Al son del mambo”, que fue rodada entre Cuba y México, en este último país, el éxito del filme fue tal que los mexicanos no querían dejar partir a Dámaso del país. Como compositor, Prado demostró ser uno de los mejores y sus mambos se fueron multiplicando rápidamente al punto de tener que numerarlos para evitar el proceso de buscarle nombre a cada uno. Los más famosos fueron el mambo número 5 y el mambo número 8. Dámaso fue el primer artista latino en tener un hit en la lista Billboard norteamericana por 26 semanas.

Debido a una serie de restricciones impuestas por la asociación de músicos de los Estados Unidos, Dámaso debió contratar músicos estadounidenses, pero se negó a cambiar a quienes interpretaban la sección de percusión y logró que los músicos cubanos siguieran a su lado. Dentro de los músicos más representativos que militaron junto a Dámaso, se encuentran Benny Moré, Johnny Pacheco, Mongo Santamaría, Patato Valdés y Ray Barreto, entre otros. De igual manera, hubo varias orquestas que se dejaron tentar por el furor del mambo. Orquestas como las de Machito y sus Afrocubans, Tito Puente y su banda, Tito Rodríguez y su banda y muchos más.

La vida personal y musical de Pérez Prado vivió siempre ligada al mambo, a pesar de sus esfuerzos por crear y popularizar otros "ritmos" como el suby o el dengue. El mismo Pérez Prado adquirió la nacionalidad mexicana en 1980 para pasar los últimos años de su vida como ciudadano del país que lo acogió y lo lanzó al mundo. Pérez Prado fue conocido no solo por sus mambos, sino por rebajarse la edad, por eso la fecha de su nacimiento ha sido difícil de establecer. El Rey del mambo murió víctima de un ataque al corazón el 14 de septiembre de 1898 con 74 años de edad en Ciudad de México. Desde 1987, Dámaso había mostrado signos de su enfermedad pero no había iniciado un tratamiento médico riguroso.
Al rey del mambo, fueron muchos los homenajes que se le rindieron. Uno de ellos fue el que le rindieron un grupo de 72 jóvenes mexicanos que bajo la dirección de María Alicia Martínez Medrano, quién trató de reflejar la vida del hombre que llevó a México en su corazón. Entre mambo, chachachá, danzones y swing, se desarrolló una dinámica obra de teatro que muestra paso a paso la vida del rey del mambo. La obra contó con elementos circenses que le dieron un toque de surrealismo a la vida de Dámaso Pérez Prado. La obra estuvo presentándose en el mes de noviembre de 2000 en México.

Sin duda alguna, el mejor homenaje que pudo recibir Dámaso Pérez Prado, fue la concesión que le hicieron al nombrarlo Rey del Mambo. A pesar que se especulo durante mucho tiempo sobre un posible malestar de parte de Cachao por haberle otorgado esta distinción a Pérez Prado, Israel López aclaró que si bien Dámaso no fue quien se inventó el ritmo si tuvo la constancia suficiente para mantenerlo vigente, por eso es merecedor no solo de esta distinción tan importante sino de todas las que ha recibido aún mucho tiempo después de su muerte.

Imagen: artemotore.com

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