En Santurce Puerto Rico el 21 agosto de 1962, nació Gilberto Santa Rosa Cortés, quién después se convertiría en el caballero de la salsa. Gilberto creció bajo la influencia de la salsa tradicional hecha por las orquestas nacidas en la década del 50, también estuvo influenciado por las fusiones que se gestaban en la salsa latinoamericana. Santa Rosa hace parte de un importante grupo de salseros contemporáneos que se han visto seducidos por factores como la televisión, que le sirvió de ventana para conocer un poco más el mundo.

Gilberto Santa Rosa fue criado en gran parte por su abuela mientras su madre trabajaba. La mayoría del tiempo, Santa Rosa la pasaba viendo a artistas como al Gran Combo de Puerto Rico. Las influencias musicales que diariamente recibía lo llevaron a explorar desde muy temprana edad las artes escénicas. Mientras cursaba preescolar, Gilberto dejó ver sus dotes histriónicas. Su segunda presentación la realizó al lado de Cheíto Cruz, con quién realizó un dúo para interpretar boleros en una reunión de padres de familia.

Siendo adolescente, Gilberto ingresó a la Escuela Libre de Música de San Juan. Su principal motivación no era la de convertirse en músico, por el contrario, solo quería conocer más de cerca la vida bohemia de los músicos de su edad. El seis de enero de 1975 en la Escuela Libre realizó su primera presentación como cantante, en un programa de televisión navideño producido por Papo Pérez para el canal 11. Esta experiencia sirvió como aliciente para que Gilberto se animara a formar un pequeño grupo musical. Para este fin contó con Pedro Morales Cortijo; la primera presentación la realizaron en la fiesta de una amiga de Gilberto. El grupo lo llamaron La Evolución 65, pero a la hora de registrarlo se dieron cuenta que ya existía una agrupación con ese nombre y lo cambiaron por La Potencia.

Con apenas 11 años de edad, Gilberto Santa Rosa logró gran reconocimiento durante una edición del Festival de la Juventud que organizaba el Municipio de San Juan, y que conducía el comediante Alberto Rodríguez Torres, pero la dicha no le duró al joven grupo. La unión duró un año y medio, pero las diferencias entre los integrantes provocaron la inevitable ruptura. La separación, en vez de truncar la carrera de Gilberto, hizo que Santa Rosa buscara nuevos retos en la música.

Su participación solidaria en la huelga de músicos de hoteles que se realizó en 1979 lo acercó más a la sombra de algunas de las grandes estrellas del género, como Rubén Blades y Tommy Olivencia. Durante la protesta Gilberto Santa Rosa se presentó con la orquesta de Mario Ortiz. Esta era la primera vez que cantaban juntos ante el público, luego de la grabación de "Borinquen flame", en 1977, el primer disco que Santa Rosa grabó cuando tenía solo 14 años de edad. Gilberto no supo que tanto podía alcanzar ese día. Su amigo Chichín, lo contacto para que cantara con Tommy Olivencia, pues el vocalista principal no había llegado.

La presentación de Santa Rosa con Olivencia fue tan exitosa, que seis semanas después, lo buscaron en su colegio para que grabara nuevamente con Tommy. De la casualidad surgió una oferta formal de trabajo que Santa Rosa aceptó sin pensarlo dos veces. De esta unión, resultaron dos producciones de las cuales solo una salió al mercado. La unión de Santa Rosa con Olivencia duró dos años. Con Tommy Olivencia grabó 'Como sube la gasolina' (1979). A pesar de haber cumplido con uno de sus más grandes sueños, Santa Rosa no creía estar a la altura de Olivencia, así que sigue su camino y se une a la orquesta de Willie Rosario.

No había transcurrido mucho tiempo luego de la grabación de "Borinquen flame" cuando un día el señor José Canales le hizo un acercamiento para que se integrara a la orquesta La Grande, oferta que Gilberto y sus padres aceptaron. Antes, había recibido una propuesta del director de la agrupación Latin Brass para sustituir al vocalista Jerry Rivas, pero no aceptó. Poco después de su ingreso a La Grande dirigida por el músico Elías López y en la que cantaban Héctor "Tito Bay" Rivera y Edgar Zalduondo marchó a la ciudad de Nueva York para participar de la nueva grabación de la orquesta.

Aunque su participación inicial en la grabación de la Grande era solo en dos temas, al final del proceso grabó cuatro, "Satisfacción", de Roberto Angleró, y "El ambiente" y "Tu indiferencia", ambas de su autoría, que aparecieron en el álbum "We Love New York". La participación de Gilberto Santa Rosa con La Grande duró al igual que con la de Tommy Olivencia, dos años, pero esta vez su nombre comenzó a elevarse como una de las promesas salseras de la época, a quien la prensa nombró "joven cantante con bonita voz" y "la revelación musical de este año".

Gilberto santa Rosa, quién había entrado al mundo musical casi de casualidad, alternaba en sus momentos libres con la agrupación de Periñón y la orquesta Fantasía Boricua de Manolito Rodríguez. Asimismo, y sin contar aún con mayoría de edad, alcanzó un puesto para formar parte del equipo vocal de la Puerto Rico All Star, gracias a la intervención de Andy Montañez. Se presentó en la sala de festivales del Centro de Bellas Artes por primera vez, en 1990, junto al cantante nicaragüense Luís Enrique y la segunda ocasión acompañado de la Orquesta Filarmónica. Su apelativo de "El Caballero de la Salsa" se lo puso el locutor Rolandito Sánchez ("El Pachá").

Junto a Willie Rosario con quien Santa Rosa logró madurar su voz y crear su estilo de sonero de barrio permaneció cinco años y dejó un legado de seis producciones discográficas que hoy son clásicos del cancionero popular. Siguiendo el patrón de los demás salseros, Gilberto quiso probar suerte en solitario. Fue entonces cuando organizó su propia orquesta e inició una nueva etapa en su carrera que lo llevó a despuntar como un espléndido cantante del género, capaz de derramar su talento tanto en interpretaciones salseras como en boleros.

En 1990, se une a Sony Discos, con quienes grabó 14 álbumes. Aunque Gilberto ha mantenido vigente su trayectoria musical, en 1995 optó por desarmar el proyecto de orquesta con la que había iniciado su carrera como solista. No fue una decisión fácil. Hoy la presencia de El Caballero de la Salsa en escenarios nacionales e internacionales es imponente. Gozando de una voz más madura y luciendo un control deslumbrante de su propuesta musical, Gilberto Santa Rosa, el nene de Ana María y Gilberto, como suele nombrarse, es la figura salsera que ata el eslabón de dos generaciones que se encuentran en la carrera persistente de mantener vivo el sonido de la salsa.

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