En el mes de Agosto de 1986 el cantante de los cantantes, Héctor Lavoe llegó a la Feria del Hogar en Perú. La feria duró seis noches seguidas. La gente cantaba a todo pulmón. Los barrios acudieron en procesión a acompañar a su ídolo, al que le pedían canciones y le ofrecían de todo a cambio. A diferencia de su éxito “El rey de la puntualidad”, Héctor no hizo esperar a sus fans. Lavoe fue presentado por Lucho Delgado, un reconocido locutor peruano. Esta fue el debut de Héctor en el pais inca, y afortunadamente contó con la asistencia de todos los barrios limeños. Las canciones Periódico de ayer, Mi gente y El cantante, sonaron durante los seis días que duró la presentación.
El lunes primero de Diciembre de 2003 en la plaza del Obelisco, en el Callao, se le rindió un sentido homenaje de parte del pueblo peruano. La iniciativa la tuvo el entonces alcalde Alex Kouri el 15 de Agosto, pero tuvo que esperar hasta el mes de Diciembre para ver realizado su sueño del Boulevar de los soneros. La tarde en la que se inauguró el busto de Lavoe, sus más fieles seguidores, se dieron cita en el Boulevar con banderas de Perú en las que habían escrito “El cantante de los cantantes”. El busto de Héctor Lavoe se convirtió en el primero dedicado a la cultura y no a la guerra. Además, con el pasar del tiempo, el monumento a Héctor Lavoe se ha convertido en punto obligado para todos los salseros peruanos y latinoamericanos.
Héctor Lavoe, ha sido objeto de diferentes homenajes de parte de salseros, regueatoneros y artistas plásticos. El jueves 3 de Agosto de 2006, Héctor Lavoe se convirtió en el motivo de inspiración de una treintena de artistas plásticos de Puerto Rico y América Latina, que se dieron cita en el Museo de las Américas para mostrar sus obras inspiradas en el cantante de cantantes. La exposición abrió las puertas al público y se mantuvo así durante todo el mes de Agosto de 2006, atrayendo a un importante número de asistentes que se maravillaron con la nueva forma en la que pueden disfrutar del gran Héctor Lavoe.
Sobre la discografía de Héctor Lavoe se ha especulado mucho. Algunos aseguran que la historia musical de Lavoe asciende a 57 discos en los que Héctor actuó como primera voz o en los coros. Aunque al respecto la Fania siempre insistió que se deben descontar 16 discos que son compilaciones, y por lo tanto solo reconocen 41 trabajos de Héctor Lavoe. Sin embrago, Lavoe, también participó como cantante o corista, en grabaciones de otras orquestas como: La Conspiración, La Orquesta de Tito Puente, La Orquesta de Héctor Rivera, Bobby Rodríguez, Joe Cuba e incluso compartió tarima y alternó en conciertos con otros grandes como El Gran Combo, Pete “Conde “Rodríguez, Rubén Blades e Ismael Miranda entre otros, eso sin contar a las estrellas de Fania.
A pesar de sus innumerables problemas personales en 1.969 Lavoe se casa con Nilda "puchi" Román, quién permanecería al lado de Héctor por mucho tiempo. El 25 de septiembre, Lavoe experimentó otro momento feliz en su vida, el nacimiento de su hijo Hectitor Júnior Lavoe. Nilda Román tenía ya una hija llamada Leslie, la cual fue adoptada por Héctor Lavoe. El año 1974 fue especialmente difícil para Héctor por su excesiva adicción a la heroína, lo que causó la separación del dúo musical de Willie Colón y Lavoe.
En 1974, Héctor Lavoe participa con la Fania en la película "SALSA" y se presenta en el coliseo Roberto Clemente de San Juan Puerto Rico cantando el tema "Mi gente". Durante un viaje con la Fania a Zaire, en el África, sus compañeros de viaje aprovecharon para brindarle su apoyo para salir de las drogas. Sin embargo, Lavoe aparentaba que estaba saliendo de su adicción. En noviembre de este año, con la ayuda de José Mangual Jr, reorganiza la banda y son aplaudidos en el club nocturno "Hipocampo" del Bronx.
Una noche de 1978 en el club El Corso de Nueva York se presentaba la orquesta de Bobby Rodríguez. El cantante Júnior Córdoba no llegaba, y Bobby se encontraba desesperado porque debía comenzar la presentación. Héctor, quién se encontraba en el club, se acercó a Bobby para preguntar qué sucedía, Bobby le respondió que su cantante no llegaba, a lo que Héctor le dijo que para eso estaba él, que no se preocupara. Bobby sorprendido tardó en reaccionar pues era el gran Héctor Lavoe, quién ofrecía su ayuda. Héctor Lavoe terminó de convencer a Bobby cuando le dijo “Tu banda es mi banda” y esa noche Lavoe canto cinco números con la orquesta de Bobby Rodríguez.
Lavoe también participó en el álbum: "Esto sí es lo mío" de Ismael Rivera y sus Cachimbos, como corista. En 1979 hizo parte de los cantantes que convocó Tito Puente para hacer un homenaje a Benny Moré Vol. 2 y 3. Nueve años después, en 1988 Héctor Lavoe fue nominado al "Premio Grammy" de música tropical por el álbum "Héctor strikes back". El 28 de junio, de ese mismo año, Lavoe y otros cantantes de salsa se iban a presentar en el estadio de Bayamón, pero el concierto fue suspendido por el poco público, Héctor regresó a su habitación en el hotel Regency lleno de frustración y tristeza, éste pudo ser el detonante para que Lavoe tomara la decisión de lanzarse de la ventana de su habitación y caer sobre unos equipos de aire acondicionado.
Un año después de que se había lanzado del hotel Regency, en el verano del 89, Héctor Lavoe realizó una presentación en la calle 156 con tercera avenida en el Bronx. Al concierto apareció con las piernas enyesadas y muchos de los asistentes lloraron al ver al cantante en esas condiciones. Para el otoño describió a algunos de los que antes llamaba amigos, socios o colegas de la industria de la música como "tiburones", que solo querían ganar dinero con su imagen. Manipularon a Lavoe solo proporcionándole las dosis de droga.
En 1990, el 2 de septiembre se organizó un concierto con algunas estrellas de Fania y Héctor fue llevado a la tarima en silla de ruedas, se puso de pie y caminó hasta el micrófono pero su voz había desaparecido, los músicos y los aficionados lloraron, y la función debió ser interrumpida abruptamente. Dos años después, Héctor Lavoe fue contratado para una sola ocasión en el club nocturno Las Vegas en la calle 205 de la Avenida Wadsworth, en Washington. Esta sería de las últimas presentaciones que Héctor Lavoe realizaría, no solo por su voz, sino por su estado de salud que día tras día decaía más.
Uno de los más recientes homenajes que se le piensa dar al Cantante de Cantantes, es la película que el boricua Marc Anthony realiza tanto con su producción musical, como con la película biográfica que narra paso a paso la carrera del legendario artista, desde que surgió en Puerto Rico hasta que triunfo en Nueva York. En el film se trata de hacer una radiografía de los más oscuros temores de Lavoe, y tratan de explicar desde otra perspectiva los dilemas que tuvo que enfrentar el sonero a lo largo de su vida. Como abre bocas del disco y de la película, se lanzó en las emisoras latinoamericanas la canción “Mi gente”. que apenas se estrenó quedo postulada como una de las más importantes del 2007.
Nadie sabe qué le faltó a Héctor Lavoe para ser feliz. Se conoce, sin embargo, que, a veces, triste y vacío, buscaba horas felices en los caminos de la vida. Huérfano de amor y amante de la esquina, sólo encontró pedazos de felicidad. Fue un caminante que iba y venía por la vida, tratando de hallar lo que no encontraba: la felicidad completa. No obstante, era difícil verlo triste y deprimido. El salsero cubano Alfredo de la Fe, quien vivió seis meses con él en Cali siempre lo definió como un hombre feliz entregado a la alegría que le daba su gente que para él, era lo más grande de este mundo. Sin embargo, Atormentado y ayudado por las drogas, Héctor Lavoe siempre caminaba hacia un final nada alentador.
Para los salseros de corazón, el 29 de Junio es una fecha memorable. Fue el día en el que una de las más grandes voces se apagó. Lavoe abandonó del todo los escenarios mundiales, pero su música siguió sonando en las más importantes estaciones radiales del mundo. La memoria de Héctor Lavoe, se ha mantenido vigente, gracias a los innumerables reconocimientos que sus seguidores, amigos, y demás músicos, le rindieron aún en vida, como por ejemplo el libro de Sergio Santana titulado “Héctor Lavoe la voz del barrio”. En el libro, Héctor Lavoe es descrito como un pionero de la salsa, por la forma en la que supo unir sus inseguridades a la necesidad de la gente de ver en sus ídolos a personas cercanas y normales como ellas.
Héctor Lavoe fue la inspiración de toda una generación que adoptó la salsa como un ritmo propio que expresaba a la perfección los sentimientos latinos. Lavoe fue el personaje fundamental de la expresión salsera. Fue, además su máximo impulsor promocional. A Lavoe siempre se le recordará no solo por su excelente voz nasal, particular, casi tosca en sus comienzos, ni por sus dotes naturales para la improvisación que lo distinguían de los demás soneros, porque introdujo también en las letras de la Salsa esas crónicas urbanas del barrio, de la violencia cotidiana y del amor sin esperanza, que describían a la perfección su vida.
El 15 de Mayo de 2000, la banda argentina Los Pericos, aprovechó su paso, por la isla antillana en una gira, para anunciar un nuevo homenaje al cantante de los cantantes Héctor Lavoe. La agrupación argentina, pensó en incorporar al salsero y también amigo de Héctor Lavoe, Domingo Quiñones, con quien hicieron un dueto en honor a la salsa de Lavoe. Con su muerte nació otra leyenda artística con ribetes de perpetua popularidad e idolatría en la música caribeña como otros tantos grandes como Benny Moré, Tito Rodríguez, Daniel Santos e Ismael Rivera, que aun continúan aferrados al alma de un pueblo que fue leal con ellos y diariamente los resucita en sus recuerdos.
A pesar de que Héctor Lavoe no vivió mucho, su vida fue intensa. Sus logros fueron conseguidos en medio de grandes dilemas. La suerte y los excesos lo habían llevado a lo mas alto de la música afrocaribeña, pero también lo vieron descender hasta la desesperación, hasta que la vida le cerró el paso y dejó huérfanos de su “cantar único” a sus miles de entusiastas seguidores. A Lavoe se le conoció dentro del mundo salsero de muchas maneras. Fue “El Bad Boy de la Salsa” “El poeta maldito de la Salsa”, “El flaco de Oro”, “El Tiburón de la Fania”, “El Rey de la puntualidad”, “El Jibarito de Ponce” y “El cantante de los cantantes”, aunque el último apodo fue con el que se sintió más a gusto, quizá porque lo ponía en una posición favorable ante los demás salseros o porque le daba el reconocimiento y el estatus por el que había peleado toda su vida.
Héctor Lavoe, consiguió su fama luego de luchar arduamente. Al igual que los grandes salseros que emergieron en las décadas del sesenta y setenta, Lavoe se inició como músico callejero. A los catorce años, Héctor comenzó tocando el saxofón, aunque su interes le duró poco pues pensaba que no era muy bueno en la interpretación como otros músicos que hasta aún comenzaban. Para ganarse la vida, Héctor cantaba en una orquesta compuesta por diez músicos. Con ellos, ganaba dieciocho dólares por noche que le alcanzaban escasamente para vivir.
A Héctor Lavoe, se le adjudican además de milagros terrenales, logros musicales después de muerto. Sus más fieles seguidores, aseguran que Lavoe era una figura tan grande que a pesar de haber fallecido hace tanto tiempo, sigue desde el más allá, componiendo canciones en nombre de quienes después de su muerte trataron de componerle sones elogiando su trayectoria. Sin embrago, otros aseguran que Lavoe es un mártir, y que por su condición, cura a quienes le han demostrado fervor mucho antes de su muerte.
Héctor Lavoe, ha sido objeto de grandes reconocimientos en diferentes aspectos artísticos, pero lo que ninguno de sus seguidores y protectores era que la imagen de un perdido Héctor Lavoe, iba a ser llevada al teatro y mucho menos que iba ser utilizada como ejemplo para nuevas generaciones. La obra de gran reconocimiento fue “Quién mató a Héctor Lavoe”, un nombre un poco insinuante para lo que se puede ver en la obra. Esta vez, Lavoe fue interpretado por Domingo Quiñónez, quién además aprovecho para lanzar un CD con la obra luego de haber permanecido durante ocho semanas consecutivas en cartelera. La obra recibió los mejores elogios y todos los detractores de la vida desordenada de Héctor Lavoe, terminaron por emitir un mensaje de apoyo y soporte al desaparecido sonero.
Héctor Lavoe nació para cantar, de eso no quedo duda. Ninguna de las actividades diferentes a la música que intentó realizar le dio frutos. La música fue la única que lo acogió y fue la única que le dio paz en los momentos más angustiosos de su vida. Cuando la música latina evolucionó del boogaloo de fines de los 60 al boom de la salsa en los ’70, Héctor Lavoe estuvo en primera fila y fue "El" cantante de algunas de sus canciones más representativas. Héctor Juan Pérez, el pequeño nacido en Ponce, Puerto Rico, un 30 de septiembre de 1946, fue muy influenciado por los cantantes latinos que escuchaba en la radio, y con quienes tuvo además la oportunidad de compartir escenarios.
Las presiones por ser una enorme estrella de la salsa aparentemente fueron demasiado grandes para Héctor Lavoe. Desafortunadamente, cuando se recuerda a Héctor Lavoe, sale a relucir su conflictiva vida, sus temores y sus interminables conflictos. Sin embargo, Héctor Juan Pérez, mejor conocido como Héctor Lavoe, logró lo que pocos músicos han logrado, el reconocimiento y la admiración incondicional de miles de seguidores a lo largo y ancho del mundo. El 29 de Junio se convirtió en un día fatídico para el mundo de la música. La voz del cantante de los cantantes se apagó, en medio de la pobreza, la soledad y el desconcierto por no haber sido nunca feliz. Sus restos fueron enterrados al lado de su esposa y su hijo, y se convirtió en santo de la música.
Imagen: thejosevilson.com